Las revistas especializadas se interesan cada vez más por los artesanos y las grandes marcas quieren artesanía en sus colecciones. El cliente utiliza este tipo de piezas para dar un aire acogedor a sus hogares o un toque diferente a su armario.

La artesanía es historia y tradición, y se mantiene viva se incorpora como recurso en arquitectura, decoración y joyería.

El uso de materiales y técnicas diferentes y de menor tradición en joyería, ha permitido al cliente ampliar sus expectativas y desarrollar un mayor atrevimiento y creatividad al construir su joyero. Ahora pide joyas hechas de seda, lana, madera, cerámica o vidrio, pero también valora el uso de materiales innovadores. Quiere piezas modernas y de tendencia que estén en sintonía con sus valores. También entiende que su precio refleje el esfuerzo y la singularidad que supone usar técnicas artesanales en su creación.  

Nada de esto es nuevo. En los años treinta, la mayor parte de las joyas se hacían en oro, plata y platino, pero diseñadoras como Elsa Triolet se atrevieron a utilizar otros, muchas veces modestos y, sobre todo, poco habituales. Sus joyas son a día de hoy un referente y una inspiración para todo tipo de creadores.

Esto demuestra que la artesanía fue cool y que puede seguir siendo cool.

Hoy en día recogen el testigo diseñadores de alta joyería y marcas de prestigio. Lo están haciendo Taffin o de Bottega Veneta en cerámica, y Bottega Veneta también en madera. Subiendo al peldaño para llegar a los más exclusivo está el catalogo de Seaman Schepps.

En 2025 empezaremos a experimentar con nuevas artesanias y nuevos materiales como los PLA de materiales renovables, que obligan a buscar nuevas formas y acabados. También nos gustaría incorporar piedras como el azabache ( Pomellato tiene colección permanente por si no puedes esperar a ver nuestras propuestas) y otras sorpresas que iremos contando a través de nuestras newsletters.